UN GRAN EPISODIO ONÍRICO

Entrevista de Regina Limo a Nishme Súmar y Telmo Arévalo

¿Por qué hacer Yerma en el 2019 cuando es una obra de 1934?
Nishme: Yerma es de la preguerra civil española, una época de conservadurismo muy fuerte, de represión contra la mujer por la iglesia católica y el machismo. Nos horroriza que muchas cosas no hayan cambiado y se mantengan. La diferencia es que ahora buscamos reivindicar el lugar de la mujer en sociedad. Las mujeres seguimos luchando contra esta maldición de que se defina nuestra identidad por ser madres, Incluso las personas que tienen un pensamiento más progresista lidian con esas luchas intensamente.

¿Qué le propusieron al elenco?
Nishme: Con el elenco nos hemos preguntado desde qué lugar queremos hablar de esto, cuál es la posición de la mujer hoy, cómo se sienten respecto a la maternidad. Hemos hablado del machismo en el ámbito familiar, en la sociedad, y creo que todavía nos seguimos cuestionando desde qué lugar queremos contar esta historia.

Telmo: Lo interesante de habernos acercado a los actores es cómo problematizar la misma historia de Yerma, ¿no? Querer tener un hijo puede ir en contra de las luchas actuales, pero dialoga totalmente con este feminismo actual. Hemos conversado con los actores para que problematicemos el sentido de querer ser madre en nuestra actualidad.

¿Qué lecturas del texto proponen?
Nishme: Es un texto en verso, que contiene tanta poesía, trabaja con muchas imágenes, absolutamente simbolista. A través del cuerpo podemos generar otro nivel de lectura. Además, Lorca plantea situaciones extremas. Son personajes exacerbados, con las emociones a flor de piel. Necesitábamos que los actores encontrasen impulsos desde su cuerpo, que construyeran imágenes desde la composición física. Y que el universo sonoro que construimos naciese también del cuerpo, para que pudiera sumar a este mundo de sensorialidad que plantea el autor.

Telmo: Hay un personaje importante para nosotros: las mujeres lavanderas. Se convirtieron en una oportunidad de movimiento colectivo interesante.

Nishme: Creo que, si no hubiéramos atravesado por este trabajo físico, corríamos el riesgo de quedarnos como una lectura unidimensional de estos personajes, pero lo que ha ocurrido es que hemos contestado algunas preguntas que teníamos, como desde qué lugar hablan estas mujeres, qué hay detrás de ellas, de qué es herencia ese discurso. ¿Por quién están hablando? Y no son personajes coherentes, son personajes, más bien, absolutamente humanos en toda su complejidad, y creo que eso nos lo ha dado el trabajo de cuerpo con mucha más profundidad, porque es muy distinto a que esas reflexiones surjan sentados en una mesa o analizando el texto. El inconsciente también ha aflorado a través del uso del cuerpo y de la voz.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajo de este texto? ¿Cómo han trabajado con el elenco?
Nishme: Lo primero para mí fue identificar qué es lo que me conecta con esta historia hoy. Me refiero, específicamente, al universo que quiero generar. Ese es el primer paso que tiene que ver con un momento de mucha intimidad en donde conecto con cosas personales.

Telmo: Siempre regresamos al primer impulso. Tenemos varias notas de hace meses que ahora estamos recuperando, por ejemplo, y vienen a salvarnos la vida después de cinco meses de haber conversado, de haber anotado cosas. El proceso es cíclico. Partes de un primer impulso y te acercas al texto.

Nishme: Ambos sentimos que todo era un sueño de esta mujer, un gran episodio onírico. Esto nos daba la posibilidad de darle otra lectura. Es decir, sacar a las lavanderas y a la misma Yerma del lugar común, buscar otras formas de expresión. Los sueños tienen otro tiempo y otros códigos. Tenemos una lectura particular de la realidad por lo visual, por lo sonoro. Bajo ese punto de vista hemos abordado el cásting para seleccionar a las actrices: explorar desde el cuerpo, desde la voz, desde el sonido. Convocamos a bailarinas, a músicas, y descubrimos gente con muchísimo talento. Siempre decimos en los ensayos: “Hay que jugar como si tuviésemos doce años”. ¿Cómo haría un niño, cómo jugaría un grupo de niños a construir ese momento, cómo lavarían las lavanderas de este mundo que estamos creando? ¿Lavarían realistamente o utilizarían las prendas de una manera no cotidiana? Ese ha sido nuestro juego, como si estuviéramos en un sueño y en una pesadilla por momentos.

Telmo: Y siempre ha venido a salvarnos, ¿no? Regresar a ese eje cuando estábamos perdidos ha sido una constante en el proceso.

Nishme: Queremos que el espectador se introduzca en la cabeza de Yerma, que pueda entender la realidad tal como ella la está viviendo. Una mujer que, estando en una situación de opresión, decide levantar la voz, buscar su libertad, luchar por su deseo. Es un viaje precioso de iniciación de una mujer. Es el arquetipo del héroe total. Por eso, la hemos ubicado en este viaje de camino del héroe, de iniciación, búsqueda y aprendizajes. Y en ese viaje, nos hace un montón de preguntas. El texto nos ha confrontado, incomodado y horrorizado por lo cercano a nuestra realidad. Nos ha conmovido por la belleza de las palabras, todo al mismo tiempo. Es muy intenso como Lorca. Un caballo galopante.

¿Cómo se prepararon las actrices y qué aportaron?
Telmo: Ellas nos ayudan a generar dramaturgia en escena ya que también hay una tensión creativa con ellas. Están creando e interpelando el texto con nosotros. Paramos, a veces, en los ensayos: “No puedo creer que haya dicho esto” o “A mí me pasó algo así”. Y es parte de la creación.

Nishme: Se han horrorizado al tiempo que se han preguntado qué tan cerca están de sus personajes o de haber vivido una situación de machismo con familiares o con sus parejas: esta lavandera dice esto porque ha aprendido esto y lo otro. Buscamos entender para qué ejercen ese rol respecto a Yerma, por qué la agresión. Y muchas identificaban que era por protección, para no sufrir una agresión. Una de las cualidades más importantes del teatro de Lorca es precisamente la complejidad que le otorga a sus personajes. Con Yerma, el gran reto que tendremos toda la temporada es reconstruir ese deseo, de dónde viene, qué es el hijo, qué significa el hijo para ella. No sé si tenemos ya una respuesta cerrada, concreta, supongo que cada espectador también va a tener una lectura particular.