¿SI TUS HIJOS TIENEN HAMBRE, NO ES MALO ROBAR?

AC: ¿Qué sintieron cuando les dije que iba a migrar a Perú?

JB: Bueno, yo particularmente sentí dos cosas: que te alejabas, primero, que no ibas a estar con nosotros, pero a la vez que ya podía ser un tiempo mejor, podías seguir tu carrera, podías seguir lo que tú en realidad querías, porque en Venezuela no había eso. Esa carrera, ¿cómo se dice?

AC: Como especialidad.

JB: Especialidad de dramaturgia. Entonces, bueno, pero también estaba tranquila porque tú venías aquí en la casa, ibas a estar con mi familia, con toda mi familia, te ibas a sentir apoyado, ibas a estar con ellos. Entonces, ibas a estar como si fuéramos nosotros. En ese sentido, estaba tranquila, pero también triste porque no ibas a estar con nosotros mucho tiempo.

AC: ¿Tú, gordito?

RC: Me sentí muy contento porque venías a desarrollarte, lo que no ibas a poder hacer allá en tu profesión.

AC: ¿Qué significa para ti volver a Perú?

JB: Algo increíble…Soy peruana de nacimiento, todo, pero estoy, estuve más tiempo en Venezuela que en Perú, y desde que pisé Venezuela me encantó, me gustó, y ya nunca más volví al Perú. Sí venía cuando eran vacaciones de ustedes, ¿no? a visitar a los abuelos, a visitar a la familia. Acá había una crisis, terrorismo, devaluación, pero aun así veníamos porque se podía. Pero nunca me imaginé que iba a volver a Perú a quedarme en el Perú, no me imaginé porque me sentía tan bien en Venezuela, no porque no quería volver, por supuesto, estaba toda mi familia acá, todos mis amigos, mis amigas. Nunca me desconecté, pero volver a radicarme en el Perú… Sentí tristeza profunda de dejar un país que me dio todo, me dio a ustedes, me dio a tu papá. Tuvimos un negocio, trabajo, me abrió las puertas, nunca me sentí extranjera. Al contrario, me parecía que yo siempre había vivido ahí, ¿no? Nunca jamás me dijeron ninguna palabra, jamás que yo pueda acordarme, «oye, peruana, oye perucha», jamás, jamás, al contrario.

AC: ¿Qué es lo que más extrañan de Venezuela los dos?

RC: Yo, en realidad, de Venezuela extraño la familia nada más, porque la situación estaba tan mala cuando nos vinimos que el alivio de la situación de aquí fue tan grande… Pero sí, a mi familia la recuerdo y la extraño. Debo ser un inconsciente, pero no, no extraño más nada.

AC: Sí a mí tampoco, yo lo que más extraño es la lluvia.
JB: Yo de Venezuela extraño a la familia, por supuesto, y mi negocio. Extraño mi negocio, mis amigas que se quedaron allá, de toda la vida, que eran casi como mis hermanas, porque yo no tenía a nadie de mi familia así, carnal, ¿no? Hice una familia de amistades, muy buenas, que hasta ahora sí, algunas se quedaron. Otras, claro que no, la mayoría se fue, pero a las que se quedaron, las extraño muchísimo, siempre hablamos. A veces no quiero ni hablar porque me da tristeza que yo esté bien y que ellas no, y que tengan que luchar tanto. Toda la vida hemos luchado trabajando, porque se ha luchado trabajando, porque era fácil, pero tú tenías que seguir trabajando, y ahora que tengan que estar así, y sus hijos… Después extraño ver también a Venezuela, el país, la gente, eso también extraño.

AC: ¿Qué es lo que más ha cambiado en Venezuela desde que tomó el poder Chávez?

RC: La verdad es que todo ha cambiado, empezando por la libertad. Ya no existe libertad en Venezuela, la gente puede hablar, no mucho, pero puede hablar, pero no hay comunicación boca a boca. No hay medios de comunicación independientes que funcionen. Chávez expropió todas las áreas, bueno todas no, pero buena parte de la zona agrícola de Venezuela y eso se perdió, no hay comida. Acabó con la industria, bueno no hay nada ya.

JB: Separó a los venezolanos, desunió a los venezolanos, desunió totalmente. De no sé de dónde ricos, pobres, indios, negros, blancos, no sé, pero eso no había en Venezuela, yo no lo vi. Pero, él sí se dedicó a separar a Venezuela, lo hizo adrede para gobernar, para separar y llegar adonde estamos. Sembró odio entre el venezolano de clase media con el de clase baja, y yo, en realidad, no lo veía ¿Por qué? Porque yo veía acá el Perú que estaba destrozado. Entonces, llegué a Venezuela en un momento de auge. Entonces, cuando llega Chávez yo veo esa diferencia, cuando comienza esos discursos a dividir, a dividir, ¿verdad?

RC: Sí, y una muestra de la división que hay en Venezuela, por ejemplo, es la harina pan. La harina pan la producen los Mendoza.

JB: La harina maíz.

RC: Sí, pero el gobierno ha expropiado creo que dieciséis casas, dieciséis fábricas de harina y no producen nada, pero cuando falta harina en Venezuela la culpa es de la harina pan. Eso es lo que dice la gente y ahora que le subieron los precios a la harina pan, eso es un atajo de ladrones que han estado robando y resulta que esta gente ha pasado quince años produciendo harina pan por debajo del costo, perdiendo dinero con harina pan, pero…

JB: No, y también cambió la educación, cambió la gente que se volvió más insoportable, maleducada. Cambió todo. Él fue quien sembró la violencia, porque cuando hacía su puño y esto, él ya quería.

RC: Él formó los grupos paramilitares, que no son grupos paramilitares, son gente que ha sacado de las cárceles, de los barrios, todos los malandros, los armó, y esa gente en momentos apoya al gobierno, pero el resto del tiempo se dedica a robar, a secuestrar, a matar gente. Eso hacen, y eso está permitido pues no los pueden atacar porque son los de ellos, le perdonan todo lo que hace.

JB: Él dijo: «Robar no es pecado». Les dio carta abierta a los ladrones para que puedan robar.

RC: «Que, si tus hijos tienen hambre, no es malo robar»

JB: Y él quería siempre el hombre nuevo, el hombre nuevo es esos niñitos que tú los ves que son ladroncitos desde qué edad ahora, y ahora ya son qué, unos muchachos de veinte años, que hay bastantes de eso y han venido al Perú a delinquir o a todo sitio a donde han ido, a donde han salido.

AC: ¿Cómo describirían al migrante venezolano?

RC: Hay dos tipos. Vinieron dos olas de migración. Una primera que era profesionales y gente que salía a montar negocios, a hacer cosas y a trabajar.

JB: Después de Chávez, casi, casi cuando entró Chávez salieron.

RC: Y hay un grupo último, esta última oleada ya de gente que los ha corrido el hambre, casi todos son de origen chavista, pero que no podían vivir en Venezuela pues se estaban muriendo de hambre.

JB: Claro, ellos apoyaron a Chávez, eran chavistas los que están acá, la mayoría.

AC: ¿Y ustedes cómo? De dónde creen que venía ese amor por Chávez?

RC: No era tanto un amor por Chávez, primero fue una reacción en contra de los malos gobiernos de la democracia y después Chávez era un hombre con mucho…

JB: Que conspiró, él estuvo conspirando toda la vida.

RC: Sí, pero era un hombre muy atractivo para el pueblo, era muy populista, muy…

JB: Era como ellos, era como un venezolano, o sea, como ellos, no era ni arrogante, ni nada, al contrario, como un venezolano, tal cual.

RC: Y decía lo que la gente quería oír, aunque después no lo cumpliera, pero lo decía, pues. Por eso fue el gran apoyo que él tuvo al principio.

JB: Que después no hizo nada.

RC: Que decía cuando llegó, igualito que López Obrador, que vamos a vender todo el avión presidencial y a vender todos los aviones de PDVSA. Y resulta que después de dos años compró un avión más grande que el que tenía y compró aviones nuevos con PDVSA.

AC: ¿Qué les ha quitado la situación de migrar?

RC: Bueno, el hecho de migrar lo primero que nos quitó fue la independencia económica que teníamos allá en Venezuela, teníamos la tienda, trabajábamos para nosotros y aquí nos ha costado mucho trabajo integrarnos al sistema laboral. Eso es lo que más ha tocado porque lo demás ha sido beneficio.

AC: ¿Qué expectativas tienen sobre Venezuela?

RC: Venezuela, así, ahorita no tiene ninguna expectativa. Aunque de Venezuela salieran los maduristas, estos chavistas, yo no creo que, como la gente dice, «que se va a recuperar en cinco años». «Cinco años para recuperar la economía». En Venezuela hay un montón de mafias en los barrios, ladrones, la situación es…

AC: El tejido social está como muy corrompido, dices.

RC: Es que son ladrones, son criminales, los que están en los barrios y tú…Aunque tú cambies el gobierno, esa gente está armada y seguirá robando, seguirá secuestrando, seguirá matando gente.

JB: Y aparte que tenemos al lado a las FARC, a la LN, a la no sé quién, todo el mundo ya metido en Venezuela, los rusos, los chicos, quiénes más. Bueno, todos son una joyita.

AC: ¿Y querrían regresar?

RC: Yo, en realidad, no. No tengo ninguna intención.

JB: ¿Yo? Yo, regresar, yo sí. Sí podría regresar, pero es imposible porque hasta que se componga eso…

RC: Una de las razones principales que nos obligó a salir del país fue la delincuencia, porque de comida, se comía bien unos días, otros no, pero se conseguía. Pero la delincuencia era un problema.

JB: Sí, no se podía trabajar, el centro comercial se tenía que cerrar a las cinco de la tarde, había las marchas, las bombas lacrimógenas, se metían al centro comercial. A mí casi me matan, me sacaron la pistola…

RC: Fue el punto de quiebre.

AC: ¿Fue ese momento?

JB: ¿Venirnos? No, ya estaba planificado, pero ahí dijimos: «esto es una prueba más para irnos». Definitivamente.

AC: ¿Qué te pasó?

JB: Estaba parada para agarrar un taxi. Entonces llegaron dos motorizados, un motorizado con dos personas, me rodearon, me sacaron la pistola. Yo corrí, comencé a correr por la avenida y corrí, corrí. Cuando en eso, volteo y veo dos policías en una moto apuntando con pistolas a los que me habían querido asaltar. Yo no lo podía creer, parecía el oeste, así apuntándolos, llevándoselos así, y los tipos con las manos así, arriba, como diciéndole, seguramente que le habían dicho «manos arriba».

AC: ¿Y qué pensaste cuando estabas corriendo?

JB: Nada, nada, pensé, corrí, ni siquiera yo sé qué cosa me dijeron y yo comencé a correr, a correr… Nadie pasaba por ahí y no había luz.