PARA SEGUIR HABLANDO

Este año presentamos tres clásicos de distintas épocas, adaptados a la actualidad, para seguir hablando de lo que nos preocupa. Tres obras que tratan sobre comportamientos y prejuicios que impiden el acercamiento con el otro.

Iniciamos el año con Yerma, una de las obras más celebradas de Federico García Lorca, dirigida por Nishme Súmar. Consciente del valor que tiene el universo poético de Lorca, la directora asume el reto de adaptar la obra sin modificar el texto original. El lugar donde coloca la cámara es gravitante para sumergirnos en su propuesta. La obra se cuenta desde la psique de Yerma, una mujer que busca un hijo que no llega. A través de este ejercicio invita al espectador, a hombres y mujeres, a entrar en la psicología de una mujer cuyos deseos chocan con los comportamientos y prejuicios de la sociedad en la que se desenvuelve. La directora crea un universo simbólico que busca desmantelar la romantización que existe en torno a la maternidad. La propuesta cobra especial vigencia ante el surgimiento de una organización como Con mis hijos no te metas, que pretenden definir a las parejas, y sobre todo a las mujeres, por su capacidad reproductiva. Un clásico que nos cuestiona hoy desde qué lugar escuchamos la voz de las mujeres en esta coyuntura de violencia estructural en la que siguen luchando por el derecho a decidir sobre sus vidas y cuerpos.

Seguimos con Electra, inspirada en los clásicos griegos, escrita y dirigida por Alejandro Clavier. Nos centramos en la historia de una familia. El padre ha sido asesinado y los personajes lo recuerdan desde perspectivas distintas. La Orestiada, trilogía de Esquilo donde se enmarca Electra, fue escrita en el contexto del cambio que hizo la sociedad griega al sistema judicial, por el que el pueblo entrega al tirano la facultad de decidir las leyes y las sanciones a quienes rompan ese orden. Ponemos en manos de Alejandro Clavier, director peruano venezolano, el reto de una adaptación que encuentre puntos de contacto entre la realidad de la politica venezolana, la que vivimos en nuestro país a partir de la inmigración, y la obra. En medio del actual contexto de creciente xenofobia, nos resulta especialmente significativo abrir nuestra puertas a un elenco de actores venezolanos migrantes que suben al escenario de La Plaza para compartir sus vivencias.

Cerramos el año con Hamlet, una versión libre de la obra de William Shakespeare que estoy dirigiendo. Un grupo de actores con síndrome de down intentan redefinir Hamlet a partir de sus propias vidas. La obra se está construyendo en base a sus aportes y a partir de sus experiencias. El proyecto nace inspirado por Jaime Cruz, quien ha trabajado con nosotros en La Plaza durante tres años. Quizá les haya vendido un programa alguna vez. Como anfitrión, Jaime ha sido testigo del trabajo de muchos actores durante estos años y se ha proyectado a través de esas obras en este escenario. Es un gran placer incluirlo en nuestra programación de este año. Tradicionalemente, el peso del personaje principal recae en la figura icónica de un actor, nuestro Hamlet estará compuesto por ocho actores, ocho Hamlets. A través de este montaje buscamos romper mitos construidos alrededor del síndrome y replantear la gran pregunta que Hamlet formula frente a la existencia. ¿Ser o no ser? ¿Qué implica ser para personas que no encuentran espacios donde se los tome en cuenta?

Fuera de La Plaza montaremos 4 obras en un ciclo que hemos llamado La Plaza fuera de La Plaza: San Bartolo, un montaje basado en documentos y testimonios reales sobre los abusos del Sodalicio. Mucho ruido por nada, que nació como respuesta al rechazo del congreso a la unión civil y sigue apoyando la causa. El curioso incidente del perro a medianoche, que nos llevó al complejo universo del autismo y a la necesidad de abrazar las diferencias. El padre, que nos permitió hablar del ineludible paso del hombre a la vejez a través de un conmovedor personaje con Alzheimer, interpretado por Osvaldo Cattone. Estrenadas en esta sala, las cuatro obras fueron programadas por tocar temas relevantes, urgentes y necesarios. Hoy siguen teniendo la misma vigencia. La Plaza fuera de La Plaza nace con la intención de acercar los montajes a un nuevo público y continuar dialogando con nuestra comunidad.

– Chela De Ferrari, Directora artística de La Plaza